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aikido dojo masakatsu

aqui presento dibujos que explican basicamente el arte del aikido, a travez de un sensei imaginario llamado musashi como el antiguo guerrero japones.

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      • aikido con sensei musashi

miércoles, 24 de septiembre de 2008

aikido con sensei musashi

Publicado por Rodrigo en 8:52 3 comentarios:
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budo y bushido

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  • budo y bushido
    BUDO Y BUSHIDO
    Hace 17 años
  • masakatsu
 

gracias

Agradezco la oportunidad de navegar en las profundas aguas del aikido, en especial a sensei Ivan Gatica quien en su profundo cariño al arte me guio temprenamente y de una manera poco usual en estos tiempos tan ligados al capitalismo y a los gimnasios, al contrario en un dojo entre las montañas sin pedir nada a cambio aparte de dedicacion, tambien a sensei Galicia que en su inmensa sabiduria nos introdujo en el mundo del budo. Tambien a sensei Jaime Gonzales que desde la filosofia de la accion comprendi aspectos fundamentales de las artes marciales. A mis compañeros de practica, hermanos de camino; Magno, Walter, Anita Maria, Juanita y muchos mas. Gracias a quienes confiaron en mi como profesor y se dejaron llever y guiar en el aikido, gracias a Gustavo, Cesar, Claudio, Alejandro, Adolfo,Monica, Cristobal, Nicolas, Ruben y tantos otros. Que este trabajo, que es parte de mi tambien , el mundo de las artes graficas, ayude al desarrollo y expancion del aikido.
agracimientos profundos.
domo arigato.
Rodrigo Rodriguez Cavada

sensei musashi, moderno guerrero del budo

sensei musashi, moderno guerrero del budo

saludo al kamisama

saludo al kamisama

kamae o guardia

kamae o guardia

shomenushi

shomenushi

yokomenushi

yokomenushi

tzuki

tzuki

guardian de la naturaleza, seguidor del budo

guardian de la naturaleza, seguidor del budo

samurai pacificado, nuevos tiempos

samurai pacificado, nuevos tiempos

partes del cuerpo y posturas

partes del cuerpo y posturas

uke y shiburi

uke y shiburi

como orientarse en un dojo

como orientarse en un dojo

jodo o camino del jo

jodo o camino del jo

trabajo de jo

trabajo de jo

armas nobles

armas nobles

la manifestacion del ki

la manifestacion del ki

ejercicios fundamentales

ejercicios fundamentales

entrenamiento de golpes basicos

entrenamiento de golpes basicos

kanji de aikido

kanji de aikido

el tigre y el dragon

el tigre y el dragon

iriminague

iriminague

irimi nague y dai ichikio

irimi nague y dai ichikio

ryo te tori y moro te tori

ryo te tori y moro te tori

ukemis

ukemis

te undo, ejercicios de manos o muñecas

te undo, ejercicios de manos o muñecas

tecnicas varias

tecnicas varias

este material lo dejo sensei galicia en los primeros tiempos del grupo

este material lo dejo sensei galicia en los primeros tiempos del grupo

formas de ataque

formas de ataque

primer principio y segundo principio

primer principio y segundo principio

tercer principio y el cuarto principio

tercer principio y el cuarto principio

irimi nague

irimi nague

shiho nague

shiho nague

kokyu nague

kokyu nague

sensei rodrigo rodriguez

Reglamento del dojo masakatsu

1. El sensei posee el derecho y el deber de seleccionar el ingreso a la práctica.

2. Las técnicas enseñadas en este Dojo son solo de defensa. Si un alumno abusa de estas sin razón será expulsado inmediatamente.

3. Durante la práctica el alumno guardara silencio, estará atento y en profundo respeto.

4. El respeto al kamizama, al sensei y a los compañeros debe estar manifiesto tanto en la postura como en los gestos.

5. Al entrar al Dojo saludara al kamizama y al sensei.

6. El alumno debe procurar tener su propio keikogi y mantenerlo limpio, al igual que preocuparse de no llegar sucio, con mal olor o atrasado a la práctica.

7. En los momentos de inicio y término debe ubicarse de mayor a menor grado en actitud de respeto.

8. Está prohibido la ingesta de alcohol, drogas o fumar en el Dojo o en sus cercanías.

9. Queda estrictamente prohibido el insultar, decir garabatos, agredir física o verbal mente a cualquier persona o miembro de la escuela.

10. Los alumnos nunca deben cuestionar una técnica, esta posee una razón, el cuestionarla limitara el aprendizaje.

11. Todo alumno se preocupara de mantener sus cuentas al día, mantener limpio y ordenado el Dojo, el tatami.

12. Cada alumno que entra a entrenar se compromete a seguir las reglas del Dojo, conocer, respetar y seguir el Budo en todo momento dentro o afuera de la escuela, esforzarse y aprender de las enseñanzas de su sensei. Si no está de acuerdo no entre.

Sensei

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http://senseimusashi.blogspot.com

dojo masakatsu

Artes marciales, zen, budo y otras yerbas

Por Rodrigo Rodríguez

Dedicado a Vicente y Cristóbal que desde su cariño me han enseñado que todo arte tiene su norte en la superación de la persona…

Como padre, hijo, y esposo.

El arte marcial es un vehículo de aprendizaje para la vida; encontrar el camino adecuado solo requiere escuchar al universo y a los seres más queridos.

Prologo

Un caballero de la guerra, un señor lleno de valores y fuerza interna, conocedor del recto camino, armado exclusivamente con la valentía criteriosa, de corazón limpio y puro. Este debe ser el espíritu mantenido encendido como una vela o un incienso en todo dojo. Las escuelas tradicionales de artes marciales custodian los pilares del código de vida de guerreros ancestrales, salvaguardando la mirada rebosada de tradición e historia. Carga con ser ejemplo y humilde en la iluminación. En el dojo se entrega la senda del cielo y de la tierra, se leen los mensajes ocultos del universo, izando las velas en los vientos de la acción, sin importar costos ni ganancias, puerto de aguas tranquilas.

Este escrito pretende internarse en el mundo más sutil de las artes marciales, de sus símbolos, actitudes, finalidades y aporte al orbe. Así contribuir a las legiones de practicantes instándolos a nadar y sumergirse en los preceptos más profundos del universo marcial. Está lejos de ser un instructivo técnico, mas bien, se perfila como un encuentro con el recóndito mundo de los ideales caballerescos, esperanzados mantener lo mayores valores humanos. Las artes marciales son una experiencia de vida, en donde las aplicaciones técnicas que entregan una lectura deben ir armoniosamente unidas a la práctica continua ya que solo si el arte es llevado a la vida misma tendrá frutos y expresara su real belleza. Al igual que los templarios y shaolines, el que unifica cuerpo mente y espíritu es un monje guerrero, que une las técnicas de guerra impregnadas de principios filosóficos y espirituales, define como resultado a un hombre digno de caminar y guiar. ¿Qué otro sentido puede tener un arte marcial, que no sea ennoblecer la esencia del ser humano?...

Frente a modalidades que trabajan el combate y la competencia, que exhiben el rompimiento de tablas, hielos o tejas, surge el cuestionamiento con respecto a su motivación: las disciplinas marciales y los deportes de contacto toman aspecticos técnicos semejantes pero sus objetivos son diferentes y distantes. Dojo y gimnasio poseen notables diferencias que radican en la finalidad del trabajo. Todo dojo debe funcionar en el budo como su norte y el bushido como su proyecto a corto plazo, sin atraparse en los anhelos de medallas, trofeos, reconocimiento social, en definitiva ser mejor que otros, no, buscar el auto cocimiento, autocontrol. El trofeo del budo no es otro que el dominio de sí mismo, la victoria verdadera, el satori o iluminación. Son caminos aparentemente parecidos, pero diferentes al final, que a veces solo los separa una delgada línea…ojala este texto sirva para dilucidar la senda y al final de cada entrenamiento doblar el keikogi, karategi, hakama o judogi (vestimenta de artes marciales) como un monje guerrero.

Una mirada al pasado:

En este escrito me enfrentare a los temas desde la mirada japonesa, entendiendo y respetando que cada cultura posee sus métodos de combate, escuelas y estilos. Hoy los podemos organizar por países como Korea con taekwando, hapkido y hankido.

China con el Kung fu y sus diferentes estilos y manifestaciones. Tailandia y el muai tai.

Después de la era Meiji en Japón, el mundo “civilizado occidental” se hace presente y toma cierto control del samurái. El frio espíritu guerrero es domado y se esfuma entre la política y la modernidad; en este ambiente, los dojos se plantean la manera de mantener la tradición marcial, pero con un matiz diferente, se encaminan en una senda de cultivo interior, desarrollo físico y técnico. Las antiguas artes del jitzu son ahora do y aparecen grandes maestros como Jigoro kano y Mifune; quienes crean el judo moderno tanto como arte marcial como deporte. Mas Oyama y Funakoshi; en el plano del karate kyokushin y el karate do y morihei Ueshiba, siendo este ultimo uno de los más destacados en lo espiritual y filosófico.

Ueshiba sensei creador del aikido, estudio variadas artes marciales incluyendo armas como sable, lanza, jujitzu y aikijitzu. Forma su famosa escuela conocida como el dojo del infierno, debido a lo duro del entrenamiento. Sin embargo, con un fuerte apego al mundo espiritual, hablando del arte de la paz y de armonía con el universo y la naturaleza. Herencia de los tiempos más violentos quedan textos como el arte de la guerra o los cinco círculos, Ueshiba sensei nos deja textos de Budo, espiritualidad y el compendio de frases “el arte de la paz”. si bien no existe un código de lo que es o no es digno de un samurái a perdurado un texto, “el hagakure”, que nos entrega ciertos preceptos de lo que significo ser un “servidor”, un samurái. Aun así en el inconsciente existe una idea de lo que significo y de lo que puede encarnar. Las artes del Budo como aikido, iaido, kendo, kyudo, karate do, judo, son un puente entre el antiguo samurái y los modernos guerreros de honor y su objetivo es reinsertar la concordia en su entorno, formando agentes puros de las más fuertes tradiciones. De cada maestro han quedado legiones de discípulos que lograron captar diferentes detalles de las técnicas y su mistica, por esta razón se generaron varias escuelas con diferentes acentos, entendiendo que son ramas de un mismo árbol. Es deber de todo practicante mantener en alto la tradición del guerrero ancestral y ser modelo de equilibrio entre actitud y grado. Cuando miren los antiguos maestros junto a las divinidades guardianas de cada disciplina sus ojos rebocen de alegría, orgullosos y plenos.

El Budo

“Ah, en verdad los inmortales me han llamado a morir…Tal fue sin duda desde siempre la voluntad de Zeus y de su hijo arquero que tan certeramente me salvo en otro tiempo. Ahora la ruina avanza hacia mí. Pero ruego que n sea con deshonor ni mansamente, sino con algún hecho memorable para la posteridad. Asi diciendo, Hector desenvaino de su costado la espada de guerra cortante y enorme, tenso todo su ser y salto…Y Aquiles se precipito en su encuentro, con toda el alma en su interior cargada de furor.”

Fragmento de la Ilíada, cap.XXII. Homero.

El Budo es una filosofía de accion en la vida del guerrero japonés, nace en la necesidad de códigos morales, de la existencia del honor en la guerra, justicia y benevolencia. En el Japón feudal, la cortesía, el comportamiento adecuado y la etiqueta eran virtudes fundamentales que se debían cultivar. Asi también, el responder a los dones humanos de la inteligencia y la sabiduría, los que se nutrían con un rumiar constante de Koans y textos filosóficos o religiosos; el actuar con sinceridad, seguro de lo que muestra y piensa, clarificando siempre la propia postura; la lealtad a los dogmas o a los superiores; la piedad al desvalido, acercar la distancia entre el ser y el deber ser.

El alma del samurái poseía una norma de vida, proveniente de bujitzu; en el que acciones como el seppuku (suicidio) aludían al honor y a la buena acogida social. Así de estricto es este código moral en que el seppuko llego a producir problemas de población, demostrando que el honor y el control de la vida personal son fundamentales. Generalmente se aplicaba en un corte en la zona del vientre o hara, de aquí surge el termino hara kiri, corte de cruz en el vientre.

La frialdad ante la vida se escoltaba con una gran consideración, pues al vencer a un atacante, era importante hacerlo sin dolor y honorablemente. Por lo mismo las decapitaciones limpias y exactas se transformaron en una verdadera maestría. Los samuráis comenzaban tempranamente a los 10 o 12 años, decapitando animales y luego a condenados a muerte, para lograr una técnica pulida y fría.

El espíritu es como el agua, se acomoda a cualquier contenedor, como un vaso. Cuando el vaso es un dogma a veces este puede rebasar el contenedor. Así se entiende que grandes maestros trasciendan a su tiempo, sociedad, cultura legándonos enseñanzas invalorables. El Budo no es un credo religioso, pero es muy espiritual, no es un código escrito de leyes, aun así normo la conducta. De las corrientes que nutrieron al Budo podría nombrarse el Shintoismo que combina la veneración y respeto profundo a los ancestros y a los espíritus o kamis. El Shinto es un credo muy antiguo, ligado al animismo tan propio de las primeras culturas. Otro que aporta en el Budo es el Zen, ala del budismo tradicional que con el control de las emociones gracias a la vía media, a la creencia en el Dharma y el Karma (mas adelante explicados), al desprendimiento a la vida y la fe profunda en la reencarnación. Esta filosofía de acción pone une gran cercanía entre la vida y la muerte.

El Budo es un modo de vivir y también de morir…, un camino, un método de aprendizaje. El japonés posee una gran cualidad cultural, el poder unir y seguir muchos credos a la vez sin complicación alguna. El Budo no descarta a religiones o filosofías, más bien comparte y enriquece. No obstante, se ve distante, de tiempos remotos e idiosincrasias ajenas, pero no tan así, porque su principio de vida se relaciona con códigos místicos presentes en lo más profundo de cada ser. Esta búsqueda espiritual es natural en todos, la buscamos por que la necesitamos. Los antiguos guerreros espiritualmente despiertos como los Templarios, los terribles Vikingos, los Espartanos y los Aztecas (águilas y jaguares) provenientes de diversas sociedades y épocas poseen similitudes. La entrega total en batalla, la protección incondicional a sus reyes o superiores y sobre todo el ofrecimiento de la vida por una causa. Ideales que constantemente estuvieron presentes en el caballero antiguo que aparentemente se desvanecieron en el devenir de la historia por un hipotético beneficio del hombre civilizado. Sin embargo los podemos encontrar en personas que han entregado su vida en causas pacifistas o ecologistas, grupos o instituciones mantienen vivo este fundamental precepto. Como no citar a Madre Teresa de Calcuta, Gandhi, Martin Luther King y tantos otros. En ellos se ve que el vaso fue rebalsado. Seguir un ideal y prepararse para defenderlo de la mejor forma, sea la guerra, la palabra, la política o la religión…es Budo en su instinto más esencial.

El avanzar por el Budo es una elección personal, pero el conocerlo, es una obligación para todo seguidor de las artes marciales; ya que es la cruz del sur, contenido mismo del do y sus manifestaciones. Que unos golpeen y otros redirijan, solo es cuestión de forma. El Budo como arte habita en lo perdurable, en lo más sagrado de cada ser, en la causa de la vida; llámenla alma, esencia divina, ka, espíritu, este siempre recorre un camino a un lugar superior. Para ayudar su andar esta el Bushido, el paso a paso.

Zen, Budo y moralidad.

Desde la antigüedad, se sabe que las devociones y preceptos orientan la experiencia cotidiana del hombre en el “no hacer lo incorrecto”, así también lo plantea el Zen y el Budo; quien enseña a sus seguidores a hacer de dicho principio su forma de vida y aunque no posean un código estricto de normalización, si estipula algunas sugerencias que ayudan a encauzar el propio devenir. Estas son:

1- Como budistas, es sentir agradecimiento y respeto a Buda, a los espíritus iluminados de la historia.

2- Comulgar con el dharma u orden cósmico, amar la belleza de la naturaleza y respetarla como ser viviente.

3- Especial cariño a la Sangha (comunidad o hermanos de camino); considerarlos y protegerlos, pues con ellos se comparte la búsqueda.

4- Cuidar toda manifestación de la vida: vegetal, animal y humana.

5- No robar, estafar, influir o posicionarse inmerecidamente de algo.

6- No desear en exceso, ya que ello conlleva a la posesión y dominio de algo o alguien; lo que a su vez provoca miedo a la perdida y conduce, por medio de la insatisfacción a la infelicidad.

7- No mentirse ni mentir a otros, porque daña la credibilidad, atenta contra el autodominio e implica perdida de voluntad.

8- Distanciarse de las adicciones (drogas), ya que destruyen el equilibrio físico y mental.

9- Detectar los errores propios y los ajenos revisarlos sin cuestionamientos. Es mejor trabajar para enmendar las faltas.

10- Es impropio del iniciado esperar elogios o vivir elogiando, lo mismo que reprender o criticar…, frente a muchas palabras, es preferible el silencio.

11- Compartir con quiera conocer el camino, mostrando las bases para la experiencia y el desarrollo personal, a través de palabras simples y breves.

12- Buscar el autodominio en el mundo de las emociones (exceso de alegría, tristeza o rabia). Pues por lo general, en presencia de una emoción desbordada, lo que se dice o hace es incorrecto.

13- Finalmente, no abusar de los consejos anteriores ni convertir estos preceptos en leyes intrazables. No fanatizarse en ningún precepto, se entiende que cada momento posee su propia realidad y su única verdad.

El armonizar estas insinuaciones con la vida cotidiana es fundamental para que en realidad causen un efecto en la evolución de todo ser humano. Esta filosofía de acción es posible adaptarla a cada lector sin importar credo, cultura o edad.

Ahora bien, al unificar lo entregado en los párrafos anteriores con el camino de cada uno, es posible que se abran un universo de posibilidades, en el cual cada individuo asume una responsabilidad con su arte y en especial consigo mismo. Las artes del Budo entregan una gama de valores permeables con todas las religiones o creencias.

Comulgar con universos filosóficos como Kotodama, Shinto, Budismo, Confucionismo, es siempre enriquecer la mirada del guerrero.

La actitud flexible y transigente no se contrapone a la desobediencia como pecado frente a dioses; tampoco es una actitud cómoda, sino, una respuesta imperecedera ante las búsquedas personales. Ya que seguir rigurosos mandatos en un mundo vertiginoso de constantes cambios, aleja al hombre de la libertad y de la autorresponsabilidad de acción. La historia está cargada de ejemplos de conflictos por el efecto de caballo de carretón, visión estrictamente focalizada o fundamentalista.

El transportar el mundo nipón tal y como fue a nuestros días es complejo e inexacto…el Budo, entrega un modo de aliñar y aceptar cada realidad. Influenciar silenciosa y orgullosamente en el mundo personal como el circundante.

El tigre y el dragón

Cuerpo, mente y espíritu son los pilares fundamentales de las artes de guerra. En si el camino consiste en lograr alinearlos. El tigre representa al cuerpo físico y el dragón al espiritual. El aspecto mental es desarrollado en la filosofía, el estudio de tácticas, cultura marcial. Muchas batallas pueden ser definidas en este plano, sin necesariamente llegar al combate. El dragón es un símbolo de sabiduría, fuerza, agilidad, bondad, fiereza y vejez…, un guardián de tesoros. No es casualidad que los caballeros europeos ligados al cristianismo los busquen en las leyendas para eliminarlos, como al árbol de la sabiduría. Ir tras este animal para montarlo y cabalgar en el, es el verdadero sentido de las artes marciales, ver su rostro es Agatsu (victoria sobre sí mismo). En el Do o camino marcial se obtienen estados especiales de discernimiento y conciencia, las más simples verdades, se aclara la mente. La existencia humana, vaga por remotas esferas intelectuales del mundo oculto y el manifiesto. Cuando se vive en ausencia de un Do se puede entrar en un estado de intranquilidad, rondando por espacios inexactos, lo que impide lograr la estabilidad. Esa es la carga, el deambular añorando y buscando, tratando de alcanzar un sueño que entregue un máximo de satisfacción… ¿el éxito? El premio es y debe ser el jardín propio de la paz interior. En el diario vivir se enfrentan muchas situaciones confusas y contradictorias, situaciones poco o nada comprensibles, lo que conduce a una carencia de confianza y serenidad en el actuar. Es muy cierto que todo lo que necesita espiritualmente saber una persona está en su interior, en su divinidad, pero cuando no se tiene claro, o no posee un método y la voluntad, se requiere un Do. El zazen es en sí un camino pero también está presente en diferentes disciplinas, en el aikido, en el kyudo, el iaido, en algunas escuelas de judo y de karate reconociendo en su experiencia continua se pacifica al guerrero interno logrando estados de mayor discernimiento. Incluso artes como el aikido se pueden definir como zen en movimiento. El Dragón conduce al conocimiento y al amor del estado natural…, el Dragón posee su reino en el corazón y el espíritu.

El tigre se manifiesta en la animalidad domada y desarrollada, es incrementar las habilidades del cuerpo (tai) como arma de combate, al igual que el felino listo y dispuesto. Tensar el cuerpo como el arco preparándose para dar en un blanco; tensión física que no tiene relación con la presión o estrés de la mente. Los aspectos fundamentales del tigre son la dureza física forjada en la fragua del entrenamiento, la velocidad, la fuerza, el equilibrio, la estabilidad, la respiración que recarga de energía (ki) y expande su defensa a través del kiai. El tigre es de vital importancia, es problema es olvidarse del dragón. El tigre y el dragón deben estar activos en el bushi (guerrero del budo), unidos y armonizados. Si se desarmonizan pueden convertirse en un vaso sin contenido.

Bushido

Cuando se entrena una disciplina marcial hay que tener ciertas cualidades que permiten establecer la perseverancia necesaria para hacer de esta senda una forma de vida. El bushido es el entrar en dojo, saludar al kamizama (altar) e iniciar la práctica, este simple hecho conlleva un sin número de valores y fortalezas. Mediante este entrenamiento el bushi se vuelve un ser rápido, certero y fuerte, pero compasivo. Sin motivo para ser cruel, ni abusivo, incluso volverse un ser cortes. Un seguidor del bushido no solo recibe respeto por su fiereza en batalla, también por su manera de tratar a los demás, su fuerza interior se vuelve evidente.

Los valores o tesoros del bushido pueden ser:

Respeto: acatamiento, obediencia, humildad. La práctica debe ser iniciada y desarrollada desde el respeto al kamizama, al sensei y a los compañeros de práctica. Vocabulario correcto, realizar bien las reverencias, limpieza, hacer de cada gesto un homenaje al tao.

Voluntad: brío, arrojo, constancia de seguir sin importar frio o calor, hambre o dolor.

Disciplina: método, regla, norma que se manifiesta en la simple y compleja disposición de seguir, ser discípulo, seguir un discipulado.

Templanza: circunspección, moderación, mesura, forjar un temple, un corazón bondadoso, dispuesto a la ayuda y a la fraternidad.

Técnica: forma, sistema, practica constante de un gesto que hace la diferencia en un combate.

Acción propicia: saber cuándo actuar y como, sin brusquedad ni fealdad, fuerza y energía adecuada. Es el arte de lo marcial.

Conocimiento del amor: Cristo, Buda, Krisna nos dejaron un hermoso mensaje que nos ayuda a encontrar caminos que nos pulan y perfeccionen, así mismo en las artes marciales encontramos maestros que en su herencia podemos encontrar un recto. Siempre sentir el hambre de aprender y mejorar.

El jitzu y el do

Muchas veces se pregunta sobre la eficacia de las artes marciales, probablemente la respuesta de esto existe en la raíz de la misma interrogante; quien la hace, da a la eficacia un matiz, en donde uno vence y otro pierde. Dejando de lado la posibilidad de aprender del combate, te lograr una mejor salud física y mental, una paz interior, una vejez más plena y no olvidar los aportes en el carácter, disminución del estrés, mejoras en lo cardiovascular, etc.…bueno en budo la respuesta debe estar ligada al concepto de victoria verdadera, en el sentido de victoria sobre sí mismo; así mismo la armonización de la practica con el compañero permite entender que se necesitan, son simbióticos, vive uno en relación al otro, por ello que es mejor no destruir el circulo de aprendizaje. En los tiempos del jitzu (denominación a la técnica fría) lo único importante era ser insuperable, sobrevivir, el honor de la escuela, estilo o maestro. El do pone hincapié entender el aiki, o armonización con la energía, los grandes secretos de las artes marciales se hacen manifiesto, como vía para crecer o entablar un mejor vinculo del hombre con sus pares y el mundo. Las artes marciales poseen una gran cantidad de técnicas, el punto cambia en la intención. Unir cuerpo, mente y espíritu, hace del arte marcial un universo de muchos hermanos, todos diferentes pero a la vez muy semejantes. En cada práctica el respeto y el cariño por la vida anulan el daño innecesario. Además el aprender los puntos y meridianos energéticos permiten aliviar e incluso protegerse de molestias físicas y enfermedades; se fortalecen los músculos, se flexibiliza el cuerpo, se mejora la circulación sanguínea, se purifica el espíritu (misogi).

En las artes que utilizan armas como el iaido, el kendo (camino de la espada), el kobudo(camino de las armas en el karate) la actividad extrae las impurezas de la técnica y vincula intensamente al practicante con remotas tradiciones. Se puede desarrollar la libertad de movimiento creativo, golpes certeros, mejorar el concepto de distancia o maai, mejora de la postura, concentración y decisión. Otro tipo de entrenamiento es el multiple, conocido en algunas escuelas como randori o combate múltiple, este permite el fluir constante.

No se deben olvidar algunos símbolos de las artes marciales como el bambú; flexible, el pino; siempre verde, joven, fuerte, la sakura; símbolo que trasciende o todas las artes japonesas, de color simple y suave aroma, equilibrado en imagen y contenido. Vence al invierno más crudo, entregando su bien fin finalidad alguna ya que esta desligada de fruto. Los conceptos de jitzu y de do son un arte, flexibles, nobles, siembre activos y principalmente como la sakura, poseen su placer armónico y equilibrado, sin esperar fruto alguno, supuran la adversidad. Personalmente creo que ningún a disciplina marcial puede auto designarse como la más efectiva, depende mucho del practicante, de su empeño, características físicas y sicológicas. Si hay que reconocer que hay disciplinas que entregan más rituales y espiritualidad.

El kihon waza

Varios maestros de artes marciales cuando crearon su disciplina no estructuraron su enseñanza, un ejemplo de esto fue Morihei Ueshiba sensei, conosido como Osensei, o gran maestro (creador del aikido). El fluyo en principios, técnicas de control y proyección. Estas formas nacen de su observación y canalización de filosofías, y antiguas artes de guerra como el aikijitzu y sus continuas iluminaciones o satori. Al fallecer maestros como Osensei, sus discípulos en el afán de mantener las enseñanzas, armaron una lista de técnicas básicas conocidas en todas las disciplinas japonesas como kihon waza, que deben conocerse en todo dojo. De ellas se desprenden las demás técnicas. El kihon aza está ligado a los exámenes, es el aprender de lo básico y fundamental de cada arte. En el vive el creador de cada maestro.

El zen

Hablare del zen como la experiencia personal que he tenido en relación al zazen, visualización única e irrepetible desde la impresión humilde, profunda y respetuosa a los grandes maestros.

Primero el definir el zen es una tarea titánica al menos para mí, solo me atrevo a decir que es una forma de acercarse a lo mas intimo de cada uno, tomar conciencia de lo importante que es regalarse tiempos, el disponer de momentos de soledad, de una estética complejamente simple, de poner en cada gesto la presencia eterna del presente consiente, del instante incursionado. Me miro en el poso constante e imparable pero detenido en un lapso de otra dimensión y lo que observo me gusta, es un estado de paz tanto interior como exterior, de estabilidad, de un tranquilizador movimiento escondido en la inmovilidad Parente, de física cuántica. El regalo de presentarse como un relámpago continuo en una tormenta inacabable de emociones, oscilaciones de vibraciones dispares y asimétricas. Soy una gota de agua en un temporal, incapaz de medir el espacio ni tiempo sin embargo soy y me reuniré con otras gotas formando un océano de experiencias y vivencias. Limpio minutos de la mochila pesada de nuestra sociedad apurada, apresurada, inconsciente de la importancia del instante y de la belleza de la aparente inutilidad del tiempo detenido. Navego por aguas del ocio creador, amante de las artes visuales, de las disciplinas marciales, la música embriagante del blues, por lo que el zen me muestra un camino que me calza como anillo al dedo en muchos términos. Amo los ratos de provecho, de esos que te dejan lleno de gratitud, cargados de espiritualidad, de real sentido, por lo mismo compartir mi día con zazen y la filosofía zen es de una magia embriagante. Cada cosa me hace sentido de forma única, mantras, mudras, sutras, mandalas, el silencio poderoso de estar conmigo mismo. Aunque disfruto de estos momentos de especial soledad, el compartir estas experiencias me satisface desde muchos puntos, así juntarse a mirar el mismo altar, oler el mismo incienso, recitar el mantra en conjunto es un verdadero obsequio del universo a nuestros corazones. El aire esta algo azul por el incienso, el sonido del agua de la fuente se entremezcla con el cantar de un ave que regala música al que se detenga a prestar atención, la tarde o la mañana son fantasías momentáneas de una ficticia idea de tiempo escurriendo por entre las manos unidas, la respiración lenta y profunda, un abdomen que baila en el transitar del aire que pasea por el cuerpo que por instante es parte indiscutible del espacio , de la naturaleza, un árbol mas del jardín. Que rico sentarse a ver una buena película de esas que te dejan esperanzado o leer un libro mágico que te transporta a estados tantricos, así es el zen, un verdadero ascensor a los cielos. En la calma me imagino como el árbol siente el transitar por el cosmos, que en su andar peina cada hoja, cada rama en una brisa sucinta, imperceptible como el movimiento del zazen.

El uso de sutras y mantras me produce un efecto embriagante, casi en la inconsciencia de rumiar palabras sagradas cargadas de buenas intenciones, es un hecho hipnótico. Este efecto me ayuda a separar la mente siempre pensante y cuestionadora, del espíritu (shin) y su templo el cuerpo (tai).

Este es el camino medio, el sendero que habla de estar ni en la cima ni en un valle, como las manos al meditar. Me es difícil vivir en este estado pero cuando se logra la sensación de control, tranquilidad de vacio es exquisita. Por eso creo que es envolvente, ya que persigues estar en ese estado el mayor tiempo posible así que te sientas en zazen que es la manera de cargar estas baterías de especial estado. Mis relaciones humanas siempre han sido selectas, el tiempo que vivo me gusta compartirlo con gente que me agrade y ayude a mi estado prácticamente negándome a estar con personas de energía negativa, creo que hay tanto en que pensar, vivir, hacer, estudiar, entrenar que mal gastar espacios y tiempos es casi un pecado. Esto que puede parecer un egoísmo y a lo mejor sea así, sin embargo pienso que es fundamental, el presente debe ser un regalo, un presente, así el con quien lo compartimos y lo que queremos o debemos hacer, tratar que sea lo más grato posible. Nuestro entorno es el que queremos tener, decretamos en conciencia e inconsciencia lo que nos rodea, lo que circunvala en totalidad. ¿Por qué no hacerlo grato? La vida es una cruzada en donde somos libres (el zen hace alusión al respecto) y cuando decidimos esto produce un sin número de acciones controlables o no, que son la reacción de nuestras decisiones. Esto es la ley de acción y reacción, somos libres, soy libre pero responsable de mis acciones. El Dharma o ley cósmica nos une con los resultados de nuestras acciones a través del karma, mal traducido como castigo es simplemente la relación existente entre elegir y asumir. Creo que el zen no es un camino rígido, con lineamientos de castigo y deberes, trabaja a niveles de conciencia a mayor conciencia mayor entendimiento de la realidad. Sin conciencia el concepto del karma se puede representar como una suerte de castigo pero en realidad es adentrarse a callejones sin ver que tú mismo te guías a un lugar sin dulzura aparente. Digo dulzura aparente ya que todo lo que nos pasa es por algo, aprender o crecer en torno a las vivencias nos ayuda a entender este concepto de libertad. Momentos difíciles son mirados como problemas a veces injustos, creo que es un error. El llegar a tener una altura de mira que me permita aceptar y entender el por qué de cada situación, comprender que yo mismo inicie todo en algún momento de mi vida es satori (iluminación). Esto no significa por ningún motivo el bajar los brazos aceptando todo, la vida está ahí para cabalgarla a trote o galope no para quejarse de lo injusto. Hay obviamente situaciones que me nublan el juicio como la muerte de un hijo, como explicar o sobrevivir esta situación para mí es un enigma. Por algo un pensador oriental dice:”la felicidad es no ver morir a tus hijos”. La muerte es una parte de la vida, es un ciclo, duro de enfrentar es cierto, pero es normal en algún momento despedirse de tus abuelos y luego de tus padres, el problema mayor es romper el orden de este ciclo.

Nacer y morir son los antagónicos, ¿pero y vida? Al parecer no tiene una contracara. Entonces podría inferir en que la vida es eterna, o hay algo en nuestro ser que perdura, siendo a lo mejor la muerte solo un paso a otro estado, otra vida, otra conciencia o dimensión. En este punto solo puedo sugerir que cada individuo tendrá su fe o creencia por lo que definirá un vuelo celestial, Valhala, nirvana o simplemente volver a la tierra a fecundar.

Camino descalzo por la arena, sintiendo su humedad en mis pies, las huellas se desdibujan en cada andar, la brisa acaricia mis instantes, las gaviotas como estrellas guían mis instintos, el cantar de las olas entonan en un ritmo constante un mágico y estruendoso golpe de gong. La energía entra y sale en cada respiración haciéndome parte del cielo, un Eolo más.

Este sentir es una fortuna, una bendición, así el simple hecho de arremangarme los pantalones e ir sin ir a ninguna parte es sin acercarse o alejarse de nada, como el vuelo de un ave, solo va. El simplificarme me baja de mis acelerados días, dándome un soplo de paz. Que es lo que busco, si tengo alguna búsqueda, o simplemente tropiezo con las invitaciones del firmamento a un fugas satori. Me pregunto ¿puedo vivir así?, ¿es justo para mí y mis círculos cercanos?, ¿puedo tropezarme de tanto mirar al infinito? Bueno supongo que me parare.

Como la flauta que suena con el viento entre sus orificios, el equilibrar las aspiraciones personales y familiares, el progreso profesional, el ejercicio físico como el espiritual es una melodía difícil de ejecutar. Una flauta por sí sola no puede sonar, tampoco el viento, se necesitan, son simbióticos. En el zen se entiende que el cuerpo y el espíritu deben trabajarse juntos, una buena postura es vital para un buen zazen. La intensidad de aire que pase por el instrumento, la agilidad y dulzura de los dedos que bailan sobre la superficie de notas balsámicas son la esencia de la magia, así la vida posee una magia solo que cuesta a veces beberla con confianza y certeza. Que sabe del cielo un pez, que sabe de las profundidades un ave, a lo mejor más de lo que mis espejismos me han adiestrado en quimeras de normas y leyes inquebrantables. Creo saber que se de todo y de la nada, del tiempo y del no tiempo, cuando se que todo es una ilusión. ¿Qué es lo que se? El dibujo de un pincel a lo largo de la historia de una humanidad entretenida y creativa que juega a dominios a dominados, a ciclos de amaneceres cargados de luz. También en sombras y tinieblas. Así lo que soy se nutre en esfumadas ideas y teorías que el zen en un terremoto me desarticula en un devenir de causas y efectos, de un no tiempo, de un volver a vivir, en dharmas y karmas diciéndome “vive en la línea central”. Uf, ya el bajar el nivel de mis oscilaciones emocionales, vibratorias, es un Everest. Algo hay en este zen que me a trae, un dedo que me llama e invita a tomar el zazen como una constante.

Nada es casualidad, todo es por alguna razón aunque sea difícil reconocerla. El entorno social, la red social que he creado en mi vida es un sin número de cosas por solucionar, de que aprender y de lo que pueden rescatar de mi, así esta inmensa telaraña es un enjambre de oportunidades de todo tipo. Con quienes estoy y a quienes quiero y amo son un acompañamiento mutuo por más de un periodo, a quienes conozco ya los conocía por lo tanto nos reconocemos, nos reencontramos en un vaivén de los tiempos.

Buda, palabra tan cargada de simbolismo no es más que una célula de mi ser, soy yo, tu, somos todos. Como no adorar a un hermoso ser, iluminado. Pero no, no idolatría, respeto y gratitud a todos los budas y a trabajar en mí, a sentarme en mis muros defensivos para ladrillo a ladrillo abrirme al entorno. Como esperando sin esperar, en un paradero ver por si pasa lo que no espero. ¿Cómo saber que llego lo que no espero?

Creo que el zen posee muchas instancias o manifestaciones, no solo en un arreglo floral o en un dibujo, durante el día cotidiano nos relacionamos con diversas fuentes de vida, trabajos, paciones que pueden ser parte de este mundo sin ningún problema, en general el zen no condena ni limita, pasa al contrario que otras fuentes, religiones o creencias toman distancia.

El zen es como un velo que entinta todo lo que vemos de un especial carisma, de un color a autentico y a la vez místico.

El sonido de una flauta de madera corta el silencio como una hoja de katana, el incienso transporta a tiempos antiguos, el zafu (cojin de zazen) te invita a tomar la actitud física por mientras el kamizama(altar o lugar de respeto) te abre las puertas del cielo. El dojo o lugar del despertar envuelve estas porciones de entrenamiento y espiritualidad como una madre cobija a sus hijos. Así la práctica se inicia entrando a este espacio con respeto y hierática mirada.

El zen habita en muchas áreas y formas, el ikebana o arreglos florales es una manifestación física de un proceso y relación con flores, lo mismo ocurre con los bonsái (arboles pequeños). El aikido si bien es un arte marcial, en su esencia tiene muchos agentes y conceptos zen. Chanoyu o la ceremonia del té es otro ejemplo de estar presente en el momento, de intensificar la conciencia del instante vivido. Jardines minimalistas con una exquisita y única estética al igual que la poesía zen. El aprendizaje a través de koans, mantras y sutras que son frases cortas o textos relativamente extensos que entregan una ventana a un conocimiento especifico y amplio a la vez del mundo y sus manifestaciones, de una filosofía intensamente atractiva que no se estanca en conocimiento microscópico más bien cósmico. La arquería zen o kyudo establece una inseparable lealtad del uno y lo otro, espíritu y flecha viajan en un eterno segundo sin blanco aparente. Iaido o arte del desenvaine es en sí zen, la preocupación de la respiración, postura, belleza del gesto, entrega total al instante, control y aprecio por un corte único, hacer un arte de dibujar en el aire con el recuerdo de que en ese movimiento la vida está en juego. El zen está presente también en la pintura o fudo que es traducible de muchas maneras pero en esencia es hacer del minuto un camino, en un trazo irrepetible una imagen representativa de la realidad abstracta.

Cuando una persona decide hacer el zen un aliño importante en la vida toma los votos que consisten en prometerse seguir una serie de normativas, comprometerse a practicar zazen al menos una vez al día, cambiar alguna situación o actitud (como dejar de fumar, etc.) tomar un reto mediático como duchas de agua fría durante un mes, que pongan a prueba tu poder de voluntad y decisión, como en el zen no le prometes a nadie externo tendemos a justificarnos constantemente en faltas, que son simplemente una debilidad de voluntad, es un largo y solitario sendero lleno de sillas que nos invitan a fallarnos. Esto es lo más difícil, el tomarnos en serio y no entregarnos a la comodidad de que nadie nos retara o castigara, solo dependemos de nosotros mismos. Si bien hay reuniones de zazen en que mucha gente medita y comparte un tiempo y un espacio es más bien solitario. Leer a los monjes, estudiar la filosofía no es una obligación sin quererlo llega, el viento manda como hojas de arboles otoñales los mensajes en cotidianos detalles, solo hay que estar atentos. El zen no una concepción cognoscitiva, no es una filosofía fría de procedimientos intelectuales, es más bien una filosofía de acción, que mientras más simple seas más profundo llegas.

Bueno el zen como camino tiene ciertas reglas no como leyes duras y rígidas más bien como referencias o señales de camino que nos ayudan como cruz del sur a navegar por aguas místicamente intrigantes. Primero tenemos las tres devociones o máximos respetos, a buda (entendiendo que no es una persona es un estado de micro partículas y macro partículas, por algo un antigua frase zen dice:”si meditando se te aparece buda, mátalo”. Entendiendo que es solo una ilusión. En segundo lugar la devoción a los monjes quienes se preocupan de mantener las tradiciones, la luz de la vela encendida. Y por ultimo devoción al mundo y sus vidas, a la humanidad.

Luego vienen tres leyes; la primera respetar las leyes del universo, el movimiento natural de la vida, el dharma y karma. Segundo respetar las leyes locales de cada ciudad, país o grupo. Tercero

Luego vienen los “mandamientos”, peticiones que nos entregan una guía una visión.

1- respetar la vida en todas sus condiciones, no matar a menos que tu vida dependa de ello.

2- No vivir de la venta de alcohol o drogas

3-